• Conseguir tarifas inteligentes para servicios públicos inteligentes pasará por ofrecer los servicios individualmente

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El sector eléctrico está experimentando una transformación sin precedentes. Y a pesar de eso, la mayoría de los diseños de tarifas de electricidad se basan en fórmulas concebidas hace más de un siglo. La falacia de aplicar estructuras tarifarias del siglo XIX a los servicios de suministro eléctrico del siglo XXI se manifiesta en los efectos económicos de los programas de gestión en la parte de la demanda y la creciente adquisición de equipos de generación distribuida, como las placas de energía solar en tejado.

A pesar de que los clientes que han instalado equipos de generación distribuida consumen menos energía y, en algunos casos, pueden incluso ser productores netos de energía, siguen necesitando servicios esenciales de las compañías eléctricas. La estructura tarifaria actual, que data del siglo XIX, supone que la cantidad de energía consumida por el cliente es la causa fundamental de los costes del servicio público, pero el resultado es que las facturas no se corresponden con el coste real del servicio.

Este artículo resume las posibles soluciones a este problema mediante el enfoque de "tarifas inteligentes" para productos individuales. Se ha desarrollado un White Paper exhaustivo para profundizar aún más en este tema, disponible a través del enlace Smart Rates for Smart Utilities (Tarifas inteligentes para servicios energéticos inteligentes).

La respuesta está en desagregar los servicios

El sector eléctrico opera en un mercado mixto entre el monopolio y la competencia, con subvenciones incorporadas en el precio por kilovatio/hora que cubren los costes fijos. Las tarifas inteligentes reconocen que las compañías eléctricas ofrecen una variedad de servicios a los clientes y desglosan todos y cada uno de los componentes del coste de estos servicios para facturarlos debidamente.

Al desglosar el precio, el cliente paga únicamente el servicio que contrata a la compañía eléctrica. Las tarifas por productos individuales cubren todos los costes asociados a la prestación del servicio a cada cliente en función del servicio contratado e independientemente de la cantidad de energía que consuma el cliente o de cuándo la consuma. Esta estructura de precios crea tarifas que reflejan verazmente el valor y el coste del servicio.

Las subvenciones que se incluyen en la actualidad en las tarifas simples desaparecen con este nuevo enfoque, lo que representa un enorme ajuste para las compañías eléctricas y los consumidores. Por esta razón, no recomendamos que la estructura tarifaria se desmonte bruscamente. Hace tanto tiempo que los subsidios forman parte de los precios que los clientes tendrán que desacostumbrarse gradualmente a lo largo de un periodo de transición.

Desglose de la factura

El cliente típico percibe el flujo fiable de energía como parte del servicio de la compañía eléctrica. En realidad, ese flujo constante de electricidad es el producto final de los servicios de generación, transmisión y distribución, además de la medición y, finalmente, el suministro a la vivienda.

Las tarifas desglosadas consisten en los costes básicos del cliente, la demanda y la energía. Estos componentes de las tarifas se pueden desglosar aún más, por ejemplo, en los costes del cliente, los costes de la demanda de producción, los costes de la demanda de transmisión y los costes de la demanda de distribución, que puede incluir el servicio del centro de transformación, el servicio principal y la demanda de distribución secundaria. El coste de la energía puede incluir el servicio con la tensión de transmisión, el servicio principal en el suministro del centro de transformación y el servicio con la tensión secundaria, por ejemplo. Las tarifas se pueden seguir desglosando según las necesidades de reconocer otros servicios.

Estos componentes se utilizan desde hace mucho tiempo en las facturas de usuarios comerciales e industriales, pero con los contadores inteligentes es viable hacerlo también con los clientes residenciales. Cada cliente recibiría una factura pormenorizada de cada servicio utilizado en la que se detallarían los costes del cliente, de la energía, de la demanda de energía, etc.

Cómo funcionan las subvenciones

Las tarifas existentes incluyen todo tipo de subvenciones que el público nunca ve. Por ejemplo, los clientes de calefacción eléctrica proporcionan enormes subvenciones para otros clientes residenciales. Los clientes de calefacción eléctrica utilizan más electricidad en las horas de menos demanda que los clientes normales, ya que registran un mayor consumo por la noche y los fines de semana. También consumen energía en invierno, cuando es más barato, que en verano, cuando los costes son más altos. Las enormes economías de escala en el servicio de distribución permiten a la compañía eléctrica prestar servicio a estos clientes de grandes volúmenes a un coste unitario menor.

Y, ¿qué ocurre con los usuarios de generación distribuida y cogeneración de energía? Se debe tener en cuenta que hay muchas compañías eléctricas cuya carga pico se produce en horas en las que las instalaciones solares producen poca energía. En ese caso, aunque la energía solar deja de complementar a los combustibles fósiles y reduce el coste del combustible, hace una contribución nula a la reducción de los costes fijos de esa compañía eléctrica.

Imaginemos un día nublado, pero caluroso y húmedo, en el que los sistemas de aire acondicionado residenciales están en funcionamiento. Como los paneles solares no están produciendo, las casas que tienen paneles obtienen toda la energía de la red, lo que significa que la compañía eléctrica necesita tener en funcionamiento transformadores, cableado y otros equipos de correctamente dimensionados a lo largo de todo el recorrido hasta el centro de transformación si quiere poder responder a la carga en un día nublado. O supongamos que se produce un fallo en la central de cogeneración de un cliente industrial. Entonces la compañía eléctrica tendrá que salir al paso y satisfacer esa demanda de energía. En cualquier caso, el sistema de suministro de la compañía eléctrica debe estar preparado para responder a la demanda máxima del cliente en cualquier momento.

El resultado final de las tarifas desglosadas será un sistema más rentable y mejor integrado para las compañías eléctricas, favorable para el crecimiento económico y las nuevas inversiones. Este paradigma emergente de los clientes es un requisito previo para mejorar la seguridad y fiabilidad del sistema de servicios públicos, y para la creación de un sistema de tarifas sostenible que contribuya a mantener el buen estado financiero de las compañías eléctricas.

Publicado originalmente en Black & Veatch Solutions

Este artículo ha sido escrito por el Dr. H. Edwin Overcast y publicado en Breaking Energy. Licencia legal concedida por la red editorial NewsCred.