• Cómo ahorrar energía en edificios mediante el reacondicionamiento

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Al igual que las personas, los edificios envejecen y evolucionan desde el primer minuto de su existencia. Sea cual sea el propósito y la configuración original de un edificio, se producen cambios para dar respuesta a reorganizaciones empresariales y nuevos inquilinos. Por ejemplo, secciones enteras de espacio de oficina pueden convertirse en espacio de almacenamiento, provocando alteraciones en el sistema de climatización, la seguridad, la distribución eléctrica y otros elementos de un edificio, todo lo cual puede afectar al rendimiento del edificio. 

Mientras tanto la tecnología avanza y lo que antes era una infraestructura de edificio de última generación debe adaptarse a las normas vigentes. Si a esto sumamos el envejecimiento de los equipos, el resultado puede ser una baja calidad del aire interior y mayores costes energéticos. Sin embargo, los propietarios de edificios tienen opciones para evitar una disminución drástica en la eficiencia.

Rejuvenecimiento de las operaciones de un edificio
El «acondicionamiento» es un proceso que garantiza que un edificio nuevo funcione según lo previsto por el propietario y que el personal del edificio sepa cómo operar y mantener sus sistemas. El «reacondicionamiento» tienen lugar cuando un edificio se somete a otro proceso de acondicionamiento motivado por un cambio en la propiedad o por problemas de mantenimiento. El reacondicionamiento puede ajustar la infraestructura y las operaciones y conseguir un edificio de altas prestaciones, con un ahorro en los costes energéticos de entre un 5 % y un 15 %.

Para los ocupantes del edificio, el beneficio más evidente e inmediato del reacondicionamiento es un ambiente interior más cómodo. Tomando como base los ahorros de energía resultantes, los propietarios pueden mantener más eficazmente un clima interior comprendido entre 22,2 °C y 25,5 °C que sitúa a sus ocupantes en la «zona de confort». Algunos estudios han relacionado la calidad del aire y la temperatura con la productividad, la cual puede caer un 2 % por cada grado por encima o por debajo de ese rango. Puesto que los salarios son a menudo el gasto de explotación más alto de un edificio, un cambio en la productividad afecta a los resultados económicos.

El reacondicionamiento ofrece varios beneficios{2} {3} Si bien el beneficio más directo es reducir el coste de la energía, los propietarios del edificio pueden obtener otros beneficios financieros del proceso, por ejemplo:

  • Identificación de problemas de funcionamiento, control y mantenimiento del sistema
  • Asistencia en la planificación a largo plazo y elaboración de un presupuesto de mantenimiento general
  • Reducción del derroche de energía y validación de la eficiencia de los equipos consumidores de energía
  • Menores costes de mantenimiento y menos fallos prematuros de equipos
  • Mejora de la documentación, lo que agiliza la resolución de problemas y reduce los costes de mantenimiento
  • Reducción del riesgo operativo del edificio
  • Mejora de la formación, lo que aumenta los niveles de cualificación del personal y su capacidad para servir mejor a los clientes o inquilinos

Proceso de reacondicionamiento en 5 pasos{2} {3} Antes de lanzar una iniciativa, los propietarios deben determinar si es necesaria efectuar un reacondicionamiento.
Todo edificio que haya experimentado cambios en su infraestructura (construcción, redistribución o modificación de sistemas) es un candidato válido. Los edificios que han sido utilizados durante meses o años sin un examen a fondo también reúnen los requisitos.

Los nuevos edificios deben someterse igualmente a examen, ya que unas tolerancias más estrictas en su diseño mecánico en virtud de los códigos de energía y ventilación vigentes pueden incrementar su uso de energía si carecen de una supervisión y un mantenimiento adecuados.

Los mejores candidatos, sin embargo, pueden ser edificios que disponen de un sistema de gestión de edificios (BMS) computarizado, ya que la inversión en tecnología de sistemas ya existe, pero puede estar infrautilizada.

El personal interno o un proveedor de BMS debe seguir estos pasos para completar el proceso de reacondicionamiento:

  1. Evaluación del inmueble: Comprobar el uso de la energía y evaluar cómo funcionan los sistemas del edificio en comparación con los objetivos de diseño, analizar el estado de los equipos, los puntos problemáticos y las prácticas de mantenimiento.
  2. Realización de pruebas y definición del alcance: Identificar los diagnósticos necesarios junto con reparaciones simples y su coste, evaluar las deficiencias a largo plazo y los costes de reparación.
  3. Priorización de las mejoras: Ponderar el coste de las mejoras sugeridas frente a las circunstancias y los objetivos del propietario.
  4. Implementación de las mejoras acordadas: Determinar si los cambios deben ser realizados por personal interno, un proveedor de BMS u otro especialista externo.
  5. Verificación de los resultados: Equilibrar el coste de medir resultados con el beneficio de la información. Las opciones de medición van desde un cálculo sencillo hasta el seguimiento de una instalación al completo.

A través de un modesto proyecto de reacondicionamiento, los propietarios de edificios pueden mejorar el rendimiento de las instalaciones, reducir costes energéticos (hasta un 15 %) e incrementar el confort interior, lo cual puede contribuir a aumentar la productividad y los resultados económicos.

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