• Historia de dos ciudades: Con el mantenimiento diferido de agua y aguas residuales, si esperas pagas el pato, si actúas el mantenimiento se paga por sí mismo con los resultados obtenidos

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Cuando se trata del mantenimiento diferido, parece que se puede posponer hasta que toque pagar los platos rotos. Esa es una lección de la ciudad de Los Ángeles aprendió de una manera dramática este verano. 

Después de años de abandono, una tubería principal de agua de 90 años estalló bajo Sunset Boulevard, una de las calles más transitadas y con más historia de la ciudad. La ruptura reventó en la calle con un géiser de agua y trozos de asfalto que volaron en el aire a más de 12 metros. La cercana Universidad de California, Los Ángeles, se inundó con 76 millones de litros de agua (aún más horroroso al estar sufriendo California una grave sequía) antes que los equipos de reparación pudieran solucionar el problema. Por si fuera poco, las escenas tipo película de desastres como tráfico interminable, inundaciones y explosiones consiguieron una gran cobertura en las noticias nacionales, incluyendo la portada del New York Times.

Fue probablemente el ejemplo más espectacular del dilema del mantenimiento diferido en el que muchos municipios se encuentran en la actualidad. El dilema es que, como en Los Ángeles, muchas ciudades se vieron obligadas a aplazar el mantenimiento de los sistemas de agua potable y aguas residuales durante la recesión. Ahora lo que antes era un mantenimiento “que convendría hacer” rápidamente se ha convertido en “que hay que hacer”. De hecho, la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles da a Estados Unidos una D+ en su tarjeta de calificaciones anual de infraestructuras y señala que la nación tendrá que invertir 3600 millones de dólares en 2020 para hacer frente a los problemas.

Conforme sigue resistiéndose la recuperación económica y los contribuyentes siguen siendo reacios a financiar medidas de bonos y otros mecanismos de financiación tradicionales, los municipios aún se sienten incapaces de hacer las actualizaciones y reparaciones necesarias. Y saben que es solo cuestión de tiempo que ocurra en su ciudad una emergencia del estilo de la de Los Ángeles. De hecho, en EE.UU. cada año hay 240.000 roturas de tuberías agua principales y muchas redes de agua y tuberías tienen más de 100 años.

Pero los líderes municipales inteligentes han encontrado una nueva manera de pagar el mantenimiento diferido que no requiere gastos masivos de capital y que incluso tiene una amortización garantizada. Se llama contrato de rendimiento, según se detalla en un reciente artículo de la revista American City & County.

Con los contratos de rendimiento, ciudades y condados pueden lograr ahorros operativos de hasta el 60%, lo cual ofrece una gran oportunidad para que puedan convertir en dinero el ahorro, implementar mejoras de infraestructura con prontitud y transferir coste, rendimiento y riesgo de entrega del proyecto equitativos a Empresas de ahorro de energía (ESCO) financieramente sólidas y probadas, como Schneider Electric.

Pregúntele a la ciudad de Kirksville, Missouri. Históricamente, la ciudad ha tenido problemas con la pérdida de agua de su antiguo sistema de agua potable y aguas residuales. El sistema de medición de agua en toda la ciudad constaba de un amplio surtido de medidores que ya no proporcionan información precisa. En pocas palabras, los dirigentes de la ciudad se enfrentaban a años de mantenimiento diferido.

Trabajando para la ciudad, Schneider Electric reemplazó más de 7000 contadores de agua envejecidos por equipos automatizados más precisos y renovó el sistema de suministro de agua. Schneider Electric también puso en funcionamiento un Plan de protección de ingresos que supervisa los datos de facturación mensuales para identificar y notificar tendencias alarmantes, y así ayudar a la ciudad a priorizar los contadores de agua y la distribución del mantenimiento.

Como resultado, los ingresos y los ahorros generados permitieron a la ciudad continuar con un amplio contrato de rendimiento de ahorro energético con Schneider Electric, que incluyó 4,7 millones de dólares en renovaciones. El proyecto está proporcionando la ciudad casi 350.000$ durante este ahorro anual, lo cual elimina la necesidad de aumentar las tasas a los contribuyentes y mejora la administración de los presupuestos de la ciudad.

Así que, cuando se trata del mantenimiento diferido de agua potable y aguas residuales, parece que los municipios realmente tienen dos opciones: ¡Esperar y pagar los platos rotos, o actuar ahora asociándose a través de un contrato por rendimiento que se paga por sí mismo con los resultados obtenidos!


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